Con motivo del próximo San Valentín, os mostramos y os comentamos algunas obras de nuestra galería, dedicadas al amor.
Jan Van Eyck, El matrimonio Arnolfini:
El primer enigma es ¿quién es esta pareja? Los Arnolfini eran una destacada familia de comerciantes en Flandes, procedentes de la ciudad de Lucca en Italia. La identidad exacta de este matrimonio, en cambio, se desconoce, aunque parece ser que podría tratarse de Michele, desposado con Elizabeth, de familia desconocida.
Otro enigma que ha dado lugar a chorros y chorros de tinta es si ella estaba embarazada o no. A este respecto, no podemos dejarnos engañar por su silueta, ya que la moda de entonces imponía llevar un corpiño o cartón de pecho que marcaba el talle de los vestidos bajo éste, produciendo un abombamiento del vientre. Pensemos que la indumentaria infantil propiamente dicha no apareció hasta finales del XIX, principios del XX, por lo que desde muy pequeñas las mujeres llevaban este tipo de armazones interiores, que condicionaban el crecimiento de su cuerpo.
Camuflados como elementos de la vida doméstica, encontramos muchos símbolos, como el perrito, que alude a la fidelidad conyugal; como la lámpara con una vela y la figura de Santa Margarita en el pomo de la cama, que se refieren al matrimonio; o como el manojo que pende del lecho, que simboliza la fertilidad. Os recomiendo visitar este blog para saber más sobre la simbología de este cuadro:http://www.blogodisea.com/el-matrimonio-arnolfini/arte/
Sandro Botticelli, Venus y Marte:
El gran pintor italiano del Quattrocento, Botticelli (1445-1510), realizó en 1483 esta obra de temática mitológica, que se conserva en la National Gallery de Londres. La obra representa a Marte, dios de la guerra, durmiendo profundamente, agotado tras haber hecho el amor con Venus, diosa del amor, que vigila el sueño de su amado. En último término el cuadro simboliza el triunfo del amor sobre la guerra.
Por su formato alargado, los historiadores entienden que se trata de una pieza de mobiliario, probablemente un tablero de un arcón o una cama. Además, las avispas representadas alrededor de la cabeza de Marte podrían indicar que perteneció a los Vespucci, a la que pertenecía Simonetta Vespucci, habitual musa del artista. En esta imagen no las veis, porque son pequeñitas, pero pinchad en este enlace y disfrutad un rato: http://www.nationalgallery.org.uk/paintings/sandro-botticelli-venus-and-mars
Jacopo Pontorno, Venus y Amor:
Mucho más ambiguo es este cuadro de Jacopo Pontorno (1494-1557), pintor florentino del Cinquecento influído por Fra Bartolomeo, Miguel Ángel y Durero.
Cupido, dios del amor, es hijo de Venus y Marte, sin embargo, la relación con su madre ha sido representada en algunas ocasiones en la Historia del Arte con cierta dosis de sensual ambigüedad. Los dos dioses del amor se convierten en este cuadro en símbolos de incesto y lujuria, como en Alegoría del triunfo de Venus, de Bronzino.
Peter Paul Rubens, Adán y Eva:
Se trata esta de una obra temprana de Rubens (1577-1640), en la que ya venos su tendencia a retratar el desnudo, aunque todavía no ha desarrollado su particular canon estético de figuras bien entradas en carnes. Es un cuadro de belleza clásica, quizás más próximo aún al Renacimiento que al barroquismo de su estilo maduro.
Henri Rousseau, La boda
También conocido como El Aduanero, por su trabajo, Henri Rousseau (1712-1778) no comenzó a dedicarse por completo a la pintura hasta su jubilación. Su falta de formación otorgó a sus obras una personal ingenuidad en sus trazos y en el uso de los colores, lo que lo convirtió en uno de los máximos exponentes del arte naïf. Tuvo el apoyo de algunos de los artistas de la Vanguardia, como Gauguin y los simbolistas.
En The wedding party representa una escena de boda de unos personajes desconocidos y, por su estatismo, podría haberse basado directamente en una fotografía. Aunque la disposición de los personajes no está muy lograda, la obra no pierde encanto. Además, contiene un autorretrato del propio pintor, a la derecha, tras la novia.
Francisco de Goya, El quitasol
Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) es uno de los pintores más grandes de la Historia. Su obra es difícil de encasillar, ya que pintó en muy diversos estilos e incluso se adelantó a su tiempo, por lo que muchos lo consideran precursor de las Vanguardias.
Entre sus primeros trabajos destacan los cartones que realizó para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, en los que retrata de forma idealizada la vida de la Villa de Madrid, ciñéndose al gusto rococó del monarca, Carlos III. Entre estos cartones, econtramos El quitasol, que retrata una escena de galanteo entre un majo y una maja. Estos van ataviados con la indumentaria típica del majismo del Siglo XVIII. Originariamente, los majos y las majas eran los tipos populares que vivían en Madrid. Se caracterizaban por su peculiar forma de vestir, en contraposición al afrancesamiento imperante, y por su actitud alegre y descarada. Los nobles acabaron imitando la forma de vestir de estos personajes y fueron ellos los que probablemente retrató Goya en estas escenas, a juzgar por lo distendido de su vida y por la riqueza de su vestimenta.
Jean Auguste Dominique Ingres, Gianciotto descubre a Paolo y Francesca:
La obra de Ingres (1780-1867) es también difícil de enmarcar en un estilo, ya que su pintura oscila entre el Neoclasicismo, el Romanticismo y el Realismo. Es conocida la influencia de este autor sobre Picasso, tanto en la forma de retratar el desnudo, como en la temática.
Muchas obras pictóricas, como la que nos ocupa, se basaron en esta historia real sobre una pareja de amantes de la Edad Media. Dante nos relata la historia en el Quinto Canto de La divina comedia, puesto que Paolo y Francesca se encuentran en el Infierno. Francesca había sido desposada con Gianciotto, quien no debía ser muy agraciado, y se enamoró del hermano de éste, Paolo, quien se convirtió en su amante.
« Leíamos un día por entretenimiento en la historia de Lanzarote, cómo le aprisionó el Amor. Estábamos solos y sin recelo alguno. Más de una vez sucedió en aquella lectura que nuestros ojos se buscasen con afán, y que se inmutara el color de nuestros semblantes; pero un solo punto dio en tierra con nuestro recato. Al leer cómo el gentilísimo amante apagó con ardiente beso una sonrisa incitativa, éste, que jamás se separará de mí, trémulo de pasión, me imprimió otro en la boca. Galeoto fue para nosotros el libro, como era quien lo escribió. Aquel día ya no leímos más.» (Dante, La divina comedia. Traducción de Cayetano Rosell ).
Renoir, Baile en el campo:
Renoir (1841-1919) es uno de los pintores franceses más relevantes y uno de los padres del Impresionismo, aunque pronto abandonó este estilo para dedicarse, sobre todo, al desnudo y a la sensualidad femenina. Es por eso que es considerado como el último eslabón de una cadena de pintores que destacaron en este género, entre los que encontraríamos a Rubens y Watteau.
Renoir pintó dos obras dedicadas al baile, realizando a través de ellas una comparación entre el ambiente en el campo, Baile en el campo, y en la ciudad, Baile urbano. La modelo del primero es Aline Charigot, quien se convertiría en la esposa del pintor.
Víktor Vasnetsov, Ivan Tsaverich:
Víktor Vasnetsov (1848-1946) fue un pintor ruso que realizó numerosos cuadros de temática histórica y mitológica.
En este cuadro retrata a uno de los personajes más famosos del folklore ruso, Iván Tsaverich, en una de sus aventuras: Ivan Tsaverich y el lobo gris. El zar había enviado a su hijo Iván en busca de un pájaro de fuego, pero un lobo gris se come a su caballo. Al ver el lobo lo afligido que está el héroe por no poder continuar su búsqueda, se ofrece como montura. Si quieres leer el cuento entero, pincha aquí: http://herver.musicaviva.com.ar/Ivanlobo.htm
Hodler, Love middle-couple
Ferdinand Hodler (1853-1918) fue uno de los más destacados pintores suizos del siglo XIX. Realizó obras realistas y se interesó por el Impresionismo, pero su obra más personal y madura se caracteriza por una mezcla de estilos, entre los que podemos destacar el Simbolismo.De este modo se convirtió en uno de los principales representantes de la Secesión en Berlín y en Viena.
Koloman Moser, Dos chicas
Este cuadro de Kolo Moser (1868-1918) guarda cierto parecido con el anterior, aunque en este caso podría representar el amor homosexual. De hecho la obra de Ferdinand Hodler fue una de las mayores influencias de Koloman Moser, destacado pintor austriaco que fundó, en 1897, el grupo de La Secession, junto a Gustave Klimt y otros artistas.
Vincent Van Gogh, Pareja en el parque de Arles
Van Gogh (1853-1890) vivió un espacio de tiempo muy corto y pudo dedicarse a la pintura tan sólo durante 9 años. Sin embargo, se convirtió en uno de los más grandes pintores de la Historia del Arte y además fue tremendamente prolífico, ya que pintó más de 800 cuadros. Considerado neo-impresionista o pos-impresionista, su vibrante estilo es inconfundible y refleja lo atormentado de su espíritu.
El sueño de Van Gogh era crear una comunidad de artistas en Arles, aunque sólo Paul Gauguin acudió a su llamada. Para decorar La casa amarilla, donde se instaló en la citada localidad, pintó una serie de jardines de influencia impresionista, como Pareja en el parque de Arles.
Gustave Klimt, El beso
Sin duda, este es el cuadro más conocido del pintor simbolista, Gustave Klimt (1862-1918). Cuando lo exhibió por primera vez, en 1908, se titulaba Los amantes y tuvo un gran éxito de crítica, convirtiéndose en todo un símbolo de la Secession. Existen varias interpretaciones acerca de su significado, por el escorzo que presentan las figuras y por hallarse en el borde de un precipicio. Éste podría ser un símbolo del peligro ante el que se halla la relación, mientras que la forzada pose ha sido interpretada por algunos como un rechazo de la mujer ante la actitud violenta y dominante del hombre. Se cree que los modelos son el propio artista y su amiga Emile Flöge.
Joaquín Sorolla, Desnudo de mujer
Sorolla (1863-1923) fue el máximo exponente del Luminismo en España, corriente pictórica influida por el Impresionismo, que centra su atención en los efectos de la luz y en captar el particular ambiente de cada lugar.
Sin embargo, en esta obra el pintor abandona la playa y los jardines que tanto le gustaba retratar, para recrearse en las sugerentes curvas de su mujer, de la que estaba muy enamorado. Desnudo de mujer es una de las obras de Sorolla en la que vemos claramente la influencia que sobre él ejerció Velázquez; nos basta con recordar la célebre Venus del espejo.
Amedeo Modigliani, Pareja de novios
Amedeo Modigliani (1868-1920), nació en Livorno, donde su madre, con la intención de darle el impulso vital que le faltaba debido a su delicada salud, lo animó a dedicarse a la pintura. Posteriormente, primero en Venecia y luego en París, Amedeo Modigliani vivirá intensamente la Bohemia, relacionándose con los artistas más innovadores del momento. Sin embargo, Modigliani no se adscribirá nunca a ningún movimiento concreto, desarrollando su particular estilo a por medio de la pintura y de la escultura.
Susan Bower, Moon and Stick
Susan Bower es una artista británica, que ha sido premiada en numerosas ocasiones. Es miembro del Royal Institute of Oil Painters y de la Royal Society of British Artists. Su estilo se caracteriza por la espontaneidad, como se observa en esta romántica escena.














1 Comment:
Hola, gracias por pasar por mi blog, espero que haya sido de tu agrado. Me parece una buena iniciativa este blog, muchas veces el arte es realmente inaccesible si no se es un iniciado. Me ha hecho gracia ver la pintura de Ingres sobre la Divina Comedia, quería hablar justo de ella estos días.
¡Hasta pronto!
Por cierto, tengo otro blog más centrado sobre arte, lo empecé hace unos días:
http://atlas-mnemosyne.blogspot.com/
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